9 sept 2013

Simbología en en Camino (II): la CRUZ de SANTIAGO


Siguiendo con los símbolos del Camino (Concha aquí) nos centramos  en esta ocasión en la cruz de Santiago. Sus orígenes se dice que se remontan a la batalla de Clavijo en la localidad riojana del mismo nombre. Algunos historiadores sitúan el año 844 bajo el reinado de Ramino I, (rey de Asturias), como la fecha en que se produjo dicha batalla entre moros y cristianos de la que resultaron vencendores estos últimos gracias  a la intervención casi milagrosa del Apóstol Santiago a lomos de un caballo blanco, portando una bandera blanca con la cruz roja ( posteriormente denominada cruz de Santiago).
Como símbolo y recuerdo de esa victoria que ponía fin al tributo de las 100 Doncellas por el cuál se había iniciado la contienda se construyó en el lugar una gran cruz de Santiago de hierro.

La cruz de Santiago es reconocida como el símbolo de la Orden Militar Religiosa de Santiago creada en el año 1160. Su creación obedeció a la necesidad de proteger y defender tanto los lugares santos como a los peregrinos que realizaban alguna ruta hacia el sepulcro de Santiago Apóstol en la ciudad de Compostela.

Aquellos militares que pertenecían a la Orden de Santiago se distinguían fácilmente por su vestimenta puesto que en ella llevaban bordada la cruz de Santiago tanto en el estandarte como en su capa blanca. 

Para los caballeros de la Orden de Santiago, el origen propiamente dicho de esta Cruz lo encontramos en la época de las Cruzadas, cuándo éstos portaban pequeñas cruces con la parte inferior un tanto afilada que utilizaban para anclarlas al suelo y realizar devociones diarias.
En cuánto a su significado, el color rojo se dice que representa la sangre de Jesús sobre un fondo blanco (la capa) que significa pureza. La cruz en forma de espada recuerda a la flor de lis tanto en la empuñadura como en los laterales o brazos.

Al igual que sucede con la concha de Santiago o con la flecha amarilla, hoy en día podemos encontrar la insignia de la cruz de Santiago en todo tipo de recuerdos o souvenirs; desde sombreros, mochilas, camisetas, pins, bolígrafos, marcapáginas, cuadernos, tazas, etc.. Todo tipo de recuerdos habituales los podrás encontrar serigrafiados con dicha Cruz. Es ya un emblema y un símbolo que todo el que visita la ciudad de Santiago reconoce, aunque una gran parte de estos visitantes desconozca su origen. 

No obstante, a lo largo de la historia son muchas las referencias que encontramos de la cruz de Santiago. 


En el ámbito del arte y la pintura, una de las obras de más renombre español  y la más importante de Velázquez (Las Meninas) podemos observar al propio autor portando la cruz de Santiago en su pecho, distinción que recibió en 1659.  Los historiadores señalan el año 1656 como año de finalización de la obra, por lo que la cruz de la Orden de Santiago se presupone incorporada de forma posterior a la obra, según algunos autores.



Hoy en día, tenemos muestras evidentes de la importancia que se concede a la cruz de Santiago como símbolo asociado a la ciudad y al Camino de Santiago. Dentro de la rica repostería gallega,  nos encontramos la tarta de Santiago, adornada con la cruz de Santiago. Los orígenes de la misma se remontan al siglo XVI y a la torta Real, con ingredientes muy similares a los de la actual tarta de Santiago.  Sin embargo, no fue hasta el s.XX cuando dicha tarta adquirió el aspecto actual con la silueta de la cruz de Santiago, obra de José Mora Soto (fundador de la casa Moracuando) que buscaba dar un toque diferente y atractivo a las tartas de almendra y unirlo a uno de los símbolos inequívocos de la ciudad, la cruz de Santiago.

Pero la cruz de Santiago va más allá, y podemos encontrarla incluso en el ámbito deportivo. Sin ir más lejos, el escudo de la Sociedad Deportiva Compostela, está representado por una cruz de Santiago bajo un fondo azul y blanco, los colores del equipo santiagués. 

Podríamos seguir y seguro encontraríamos muchas más evidencias de que la cruz de Santiago está presente en cada rincón de nuestra ciudad y nuestra vida cotidiana.




¿Conocéis más sobre la cruz de Santiago?


 Animaros a compartirlo!





25 feb 2013

La joya de la corona: la Catedral


Llevamos algo más de un año publicando a través de este espacio las maravillas de Compostela y nos hemos dado cuenta que no le hemos dedicado ni un sólo post íntegro a nuestra joya de la corona: la Catedral de Santiago. Os hemos hablado de las cuatro plazas que la rodean, de su museo, del casco histórico y de un sinfín de cosas relacionadas con ella, pero no le hemos prestado la atención suficiente. Por eso, este post de hoy es, sin duda, para nuestra catedral.




Visibles desde gran parte de la ciudad, las torres de la catedral constituyen los elementos de mayor altitud de la antigua y amurallada Compostela. Impresionante ante los ojos de quiénes la ven por primera vez, la majestuosa catedral no pasa desapercibida para nadie. Meta de quiénes llegan tras recorrer cientos de kilómetros a lo largo de alguno de los Caminos de Santiago, no es rara la estampa de  gente envuelta en lágrimas de emoción a su llegada al Obradoiro. La plaza y la Catedral simbolizan la meta al final del Camino, el objetivo conseguido, el éxito, alegría por llegar, tristeza porque termina, felicidad, melancolía, belleza...son tantos los sentimientos y emociones que se viven cada día frente a la catedral que quién pudiera tener un ojo de gran hermano para captar cada segundo de cada rincón del Obradoiro. 



Otra de esas estampas típicas es ver a la gente tumbada observando la catedral del revés o sentada en la plaza admirando la catedral al tiempo que recuperan fuerzas y disfrutan de esos instantes en los que uno se siente triunfador tras concluir su camino, permaneciendo impertérritos como si quisieran detener el tiempo.  




Pero, ¿y qué hay de sus orígenes? Los antecedentes históricos que nos llevan a la construcción de una catedral en la ciudad de Santiago se basan en leyendas, que como tales, cada uno es libre de determinar su credibilidad.  El Obispo Teodomiro de Iria Flavia (Padrón) avisado por el eremita Pelayo descubre la existencia de los supuestos restos del Apóstol Santiago en la ciudad, lo que lleva a la construcción de una pequeña iglesia por orden del rey Alfonso II el Casto en la ubicación dónde se había producido el hallazgo. 


 Empezó a gestarse el inicio de una peregrinación de creyentes llegados de todas partes para visitar el templo dónde se encontraban los restos del Apóstol, eran los inicios del Camino de Santiago. La Iglesia comenzaba a quedarse pequeña sufriendo constantes remodelaciones y ampliaciones hasta que en el año 977, las tropas musulmanas de Almanzor saquearon la ciudad de Santiago y su catedral.  A pesar de este fatídico hecho, Compostela y su catedral resurgieron nuevamente. Sin embargo, no es hasta el mandato de Alfonso VI cuando se inicia la construcción de una nueva catedral, configurándose así las bases de lo que hoy tras evoluciones en el tiempo y en los estilos arquitectónicos es la actual catedral de Santiago. Junto a esto, hechos como la declaración de Año Santo Jubilar los años en que el día 25 de Julio coincida en Domingo y la divulgación de la peregrinación hacia Compostela suponen el nacimiento de un lugar de peregrinación cristiana a nivel mundial.







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