14 sept. 2012

La transformación del peregrino


Si existe un tipo de turista característico de una ciudad es, sin duda, el peregrino de Santiago de Compostela. 

Sin embargo, la imagen actual del peregrino dista mucho de los primeros peregrinos de la Edad Media. Se ha producido una transformación plena tanto interior como exterior. 


En la parte externa, lejos queda la imagen del peregrino medieval que vestía con sombrero de ala ancha, una capa, unos zapatos ligeros, un zurrón colgado al hombro, una bolsa al cinto adornada con la concha de vieira y un bastón que servía para apoyarse durante la caminata. Hoy en día, la presencia de Zapatones en el Obradoiro con tal vestimenta es lo único que nos recuerda los ropajes del peregrino clásico. En su lugar, hablamos del peregrino "quechua" ataviado con ropa ligera y cómoda, calzado apropiado para caminar, saco y esterilla para dormir y una mochila a la espalda en la que porta todas las pertenencias personales.


En la parte interna, encontramos las motivaciones para emprender el Camino de Santiago que ya nada tienen que ver las actuales con las de los primeros peregrinos.  En su mayoría, se trataba de hombres que peregrinaban o bien para hacer una ofrenda, pedir un favor o seguir una tradición, pero bajo tintes religiosos. Actualmente, conviven niños, jóvenes, adultos y mayores en el trazado del Camino que buscan un objetivo diferente con la peregrinación y llegan atraídos por diferentes circunstancias y motivaciones. 

Asimismo, aunque sigue existiendo un predominio significativo del número de hombres que realizan el Camino, la cifra de mujeres es muy notoria, fruto de la sociedad actual en la que el papel de la mujer adquiere cada vez mayor protagonismo. El hecho de esa presencia generalizada de mujeres en esta ruta de peregrinación manifiesta la plena integración de éstas en la sociedad moderna; atrás queda aquel período medieval en el que la peregrinación de las mujeres constituía un acontecimiento destinado únicamente a unas pocas privilegiadas.

Las motivaciones actuales son tan dispares como lo son los peregrinos que discurren por las diferentes rutas del Camino; unos llegan atraídos por la cultura, otros por la religión, algunos por motivos espirituales, otros muchos por mera diversión o actividad física... la verdad es que hay tantas motivaciones como peregrinos y seguirán cambiando a lo largo del tiempo.
Lo único que no ha cambiado con el tiempo y seguro que no cambiará es la meta de todo peregrino: Santiago de Compostela.

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